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¿Cómo conservar tus vinos y licores favoritos?

Seguramente a muchos nos ha pasado que tenemos esa botella que decidimos guardar para una ocasión especial que nunca llegó, o simplemente no se nos antojó en el momento y la guardamos para otro día. Lo más triste de este caso es que si no la tenemos a la vista, puede llegar al punto de preguntarnos si la botella aún sirve. Conservar nuestros licores en las condiciones adecuadas puede ayudar a prolongar su vida por algún tiempo, aunque esto depende en gran parte de qué tipo de licor se trate.  

Fresco y oscuro… el mejor lugar para conservar tus bebidas

Comenzamos por derribar un mito, y es que muchas personas aún piensan que algunos vinos y licores mejoran con el tiempo, y eso no es del todo cierto. Esto pasa sobre todo en los vinos, pero se aplica para cualquier licor, la verdad es que una vez que una botella de vino o destilado sale a la venta, estas ya han reposado en barricas y en botella el tiempo justo y necesario. 

Así que una buena recomendación una vez que tienes una botella de tus licores favoritos es no esperar que vaya a mejorar con el solo hecho de guardarla por un tiempo, ahora, si tienes una buena compañía pues verle el fin no estaría nada mal, claro, sin atragantarte con ella. 

Con un cuidado adecuado, algunas bebidas se mantienen perfectas durante bastante tiempo. Sin embargo, otros tipos de destilados y licores tienen una vida útil más corta y complicada. En este sentido los vinos son los que requieren más cuidados, y es que no hay que olvidar que los vinos son un organismo vivo, que como tal puede envejecer perdiendo sus cualidades y claro echarse a perder.

Así que veamos algunas recomendaciones para guardar y conservar nuestros licores en buen estado por más tiempo, y qué se puede hacer si por alguna razón abriste tu botella y no la terminaste para mantenerlas en las mejores condiciones.  

Luz del sol y calor, los peores enemigos de tus licores

A todos nos gusta presumir esa cava (en el mejor de los casos) o esa repisa con gran variedad de botellas que sin duda se ve bastante bien, pero tenemos que ser conscientes que no siempre puede ser el mejor lugar para nuestras botellas. La luz del sol y el calor son sin duda los factores que más pueden afectar las cualidades de nuestros licores.

Para los destilados más comunes como el ron, tequila, whisky o el gin la regla general es mantenerlos a temperatura ambiente, pero si nos ponemos más exigentes lo ideal es entre 12 y 16 grados, así que mantenerlos en un lugar fresco es siempre lo ideal. ¿Por qué?

Principalmente para evitar que el alcohol se evapore, además de eso la temperatura afecta considerablemente el sabor que los fabricantes buscan de sus productos y nosotros como consumidores queremos probar justamente ese sabor y no una sopa o un caldo de tequila bien calientito. 

El daño que puede hacer la luz solar a los licores es tan grande que muchas marcas se deciden por crear botellas de cristal oscuro no solamente por estética sino también para proteger su producto de los rayos solares. Y es que la principal afectación que sufren los licores al exponerse a los rayos del sol es en su color, llegando a perder hasta un 40% si se exponen a los rayos solares por mucho tiempo.

Evidentemente la luz solar provocará calor y una temperatura inadecuada que derivará en los problemas que ya mencionamos con la temperatura e incluso una oxidación más rápida de los licores. 

Refrigerador o Congelador 

Hasta hace unos años el guardar una botella de vodka en el congelador era algo relativamente común, hoy en día hay otras bebidas como Jägermeister que exigen estas condiciones para disfrutarlas a plenitud. Y aunque estos destilados con alta graduación alcohólica pueden guardarse sin problemas en congelador pues no van a llegar a congelarse, esto es cuestión de que tan frio te guste tu trago. Como recomendación te podemos decir que el vodka o el gin con una hora que lo metas al congelador antes del consumo estará perfecto. 

Hay que entender que mientras más graduación alcohólica tenga una bebida será más fácil que se conserve, ya sea a temperatura ambiente o en el congelador. Pero existen otras bebidas con menos alcohol que tienes que mantener en el refrigerador sí o sí. 

Este el caso de los licores elaborados a base de crema como el Baileys o algunos vinos fortificados como el jerez, o el vermut. 

De pie o hasta verle el fin

Normalmente se piensa que la mejor posición para conservar nuestras botellas es inclinadas, pero esto solo aplica para los vinos que ya veremos a continuación. Para el resto de las bebidas alcohólicas la mejor posición para mantenerlas es de pie, pues el contacto durante mucho tiempo del líquido con tapones de metal o plástico puede alterar en alguna medida el sabor. 

Una botella de licor se conserva mucho mejor si está llena, mientras menos liquido tenga este será más propenso a la oxidación, así que con más espacio entre el tapón y el licor la cantidad de aire en la botella es mayor y este proceso de oxidación se acelera. Entonces si a tu botella le queda un tercio o menos el mejor consejo que te podemos dar es terminártela y no volver a almacenarla. 

Vinos, un mundo aparte

El caso de los vinos requiere un poca más de atención, pues como lo dijimos al inicio este es un organismo vivo que requiere más cuidados y su vida en plenitud es mucho más corta. Aquí la primera recomendación es la posición, que al contrario de los destilados tradicionales se sugiere mantenerlos en posición inclinada o totalmente horizontal para mantener el corcho humedecido, pues este favorece una paulatina oxigenación. 

Salvo algunas excepciones, la mayoría de los vinos que llegan a nuestras manos no mejorarán sustancialmente con la guarda, en general el tiempo de espera recomendado para tomar un vino después de su embotellado va entre los dos y los cuatro primeros años, pudiéndolos guardar hasta por 8 años antes de que empiecen a deteriorarse. 

Conservar vinos abiertos

Una vez abiertos la cuestión cambia muchísimo, pues el tiempo que podemos conservarlos con todas sus virtudes es muy corto. Los vinos tintos son los que pueden durar un poco más, y su tiempo de vida no pasa de los cinco días con los cuidados mencionados, un lugar fresco y oscuro además de estar bien tapados con el corcho.

Los vinos blancos y rosados tienen un tiempo de vida aún menor, pues estos no pasan de los tres días una vez abierta la botella, además de ser indispensable guardarlos en el refrigerador.

Por último los vinos espumosos ademas de estar hechos para celebrar, están hechos para terminarse, una vez que abrimos una botella de cualquier espumoso hay que terminarla pues esta no durará más de 24 horas antes de que se pierda la efervescencia de sus burbujas.

Así que ya sabes, un lugar fresco y oscuro será siempre el mejor lugar para mantener tus botellas en condiciones optimas para beber, o mejor terminarlas.  

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