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Manzanas y celebraciones: la historia de la popular sidra

¿Qué sería de las fiestas navideñas sin la sidra?

La sidra es sin duda una de las bebidas más famosas y usadas para brindar en estas fechas de celebración y para acompañar las 12 uvas de año nuevo. ¿Pero de dónde viene y por qué su fama? Te contamos.

El significado de la palabra “sidra”, cuyo origen proviene del latín sicĕra y del hebreo סיידר šēkāt, es “bebida embrigadora”, aunque en realidad no lo es tanto, a menos que te acabes una botella completa claro; su graduación alcohólica es mínima, desde el 2% en el caso de la sidra doux francesa, hasta un máximo del 8%, fabricada con el jugo fermentado de la manzana o de la pera. 

Aún no se sabe a ciencia cierta de dónde proviene dicha bebida, algunos autores coinciden en que la sidra era conocida por los hebreos, egipcios y griegos, como buenas culturas en donde los festines con comida y bebida eran constantes. 

La sidra actual, que se produce por la fermentación total o parcial del mosto de manzana debe remontarse a la antigüedad prehistórica; el de la sidra debió ser posterior ya que parece ser que en aquellas épocas las manzanas no tenían azúcar suficiente para que su mosto fuera utilizado en la producción de bebidas fermentadas

Es prácticamente imposible disociar la relación que existe entre la manzana y su producto fermentado la sidra; de la propia historia del Principado de Asturias. Una y otra forman un todo, un conjunto inseparable. Se tiene constancia ya, de remotísimos tiempos de la existencia de “bebidas embriagadoras” como los egipcios las denominaban, aunque en principio ellos utilizaban peras en la fermentación alcohólica. 

Otros pueblos, celtas, hebreos, romanos, griegos dejaron muestras del uso y costumbres de la época en cuanto al consumo de la sidra. Diversos estudios atestiguan como la primera referencia de la palabra sidra del griego “sikera”. Los romanos utilizaban la palabra “pomus”, para referirse a los árboles con manzanas. El testimonio más antiguo del que constan diversas pruebas escritas citan la palabra sidra, en el año 60 AC cuando Estrabón se refiere a la palabra “zytho” como una bebida fermentada de manzanas.

Pasando a la Alta Edad Media, en los siglos VIII y IX se dispone de diversos documentos en donde se habla de la sidra y las pomaradas. 

Por ejemplo, en los testamentos de Fakilo alrededor del año 793, y en el del Obispo de Braga del año 863 se hace referencia a las pomaradas en Asturias que ambos donan.

El 26 de Mayo del año 950, Nonnina con heredad en la villa de Pando, dona esta, a cambio de una capa, una manta, granos, sidra y carne.

También una hija bastarda de Alfonso VII manda que se proporcione a los canónigos de Oviedo sidra en abundancia por motivo de un aniversario.

En la época visigótica había una bebida popular que respondía al nombre de sicer y que, en cierto modo, podría acercarse a la versión moderna. El término sidra, manifestado en su antigua acepción de sizra, aparece por primera vez en la literatura castellana en la obra de Gonzalo de Berceo, Vida de Santo Domingo de Silos, escrita en el sigo XIII.

Es probable que Berceo y Las Partidas se refieran ya a una bebida semejante a la asturiana, mientras que documentos anteriores, especialmente los bíblicos, engloben bajo la misma denominación otro tipo de bebidas fermentadas. 

Lo que sí parece probado es que en Asturias, a partir del siglo VIII la sidra era sobradamente conocida y consumida.

En la Baja Edad Media, durante los siglos XII y XIII la explotación del manzano se convierte en la mayor riqueza arborícola de Asturias.

Fue hasta finales del siglo XVIII que la producción de sidra y su consumo pudo generalizarse a causa de la mejora económica de la región. El espectacular aumento del consumo introdujo también algunos cambios en las técnicas productivas, debido a que los manzanos de sidra apenas producen fruta los años pares. La expansión del manzano se vio favorecida por la subida del precio de la sidra, a la par que tuvo un destacado papel la recién creada Sociedad de Amigos del País de Asturias, que daba a conocer entre los campesinos nuevos métodos de cultivo. 

La exportación experimentó un nuevo auge en el siglo XIX a consecuencia de la masiva emigración hacia América de los jóvenes asturianos, haciendo aparición la variedad denominada Sidra Achampanada. Otro nuevo condicionante del consumo fue la aparición de una clase social de trabajadores industriales que desvincularon la bebida de las fiestas para convertirla en un producto de uso cotidiano.

Todavía en el siglo XVIII se mantenía la costumbre de beber la sidra en jarras de barro, pero a principios del XIX se comienza a embotellar en envases de vidrio y a servirla en vasos cada vez más finos.

Ya en el siglo XIX se comenzaron a elaborar otros productos como vinagre o coñac y la famosa sidra achampanada.

Es interesante observar cómo ya en este momento la sidra se había convertido en una bebida de fuerte implantación popular. Finalmente podemos decir sin temor a equivocarnos que ya en el siglo XX el consumo de sidra se consolida.

Hoy en día se trata de una bebida extendida por todo el mundo. En Europa es producida en países como España, Portugal, Francia, Italia, Alemania y Reino Unido, entre otros. En América es producida en México, Argentina, Chile, Uruguay, Estados Unidos y Canadá. 

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