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¿Tu carajillo va… divorciado o shakeadito?

Un trago lleno de tradición, que se disfruta lento.

Una de las mejores partes de compartir una comida con amigos o familiares es la sobremesa, y con ello llega la hora de ordenar los digestivos. Uno de los preferidos de los últimos años es el Carajillo, bebida típica de origen español, producto de la combinación de café con una bebida alcohólica.

Como todo producto del mestizaje, el origen español se ha adaptado en países como Colombia, donde se prepara con Brandy (igual que España); Cuba, con Ron; y México, donde se ven variedades con licor de café, mezcal, y lo más popular: con Licor 43.

La historia detrás de esta afamada bebida es un tanto incierta, pero lo más aceptado popularmente se asocia a la época en la que Cuba era una provincia de España. Los soldados combinaban café con ron para agarrar “corajillo” antes de una batalla, y de ahí el nombre evolucionó a “Carajillo”.

Otras historias dicen que viene de la expresión “que ara guillo” (que ahora me voy), donde los arrieros de Barcelona pedían su café mezclado por la prisa. La expresión se transformó fonéticamente hasta llegar al nombre que hoy conocemos. Y es precisamente España donde hay otro montón de variedades. Ahí se suele mezclar con Bailey’s, o la versión asiático, que lleva leche condensada, cáscara de limón y canela, muy popular en Murcia. 

Un carajillo tradicional en España, con Brandy. Foto: Wikimedia Commons.

México, pionero del carajillo moderno

La adopción en México del Carajillo ha transformado por completo la cultura de esta bebida, como señala Emilio Restoy en una entrevista con Expansión.

“Se debe en gran medida al éxito del carajillo. Este concepto (el cóctel) es una forma de consumo netamente de México, es decir, que salió de los centros de consumo mexicanos. Es gracioso, porque es un concepto de mercado implementado a la marca y no al revés. Está funcionando muy bien, tanto así que estamos lanzando el concepto del carajillo en más de 30 mercados en 30 países en los últimos años.”

Emilio Restoy, director general de Zamora Company.

Tomando en cuenta este contexto, nos enfocaremos específicamente en la variedad popular de la actualidad, con Licor 43. Esta combinación se presenta principalmente en dos preparaciones: divorciado (café caliente más licor sobre un vaso con hielos), y shakeado (agitado vigorosamente, se sirve frío en un vaso con hielos).

Divorciado

El carajillo divorciado es el más apegado al origen de la bebida tradicional, sabe a batalla. Es una bebida fuerte, que asienta los sabores del Licor 43 a medida que el calor del café exalta los vapores etílicos, adquiriendo un tono fuerte, pero lleno de texturas y aromas.

Aquí la concentración del café espresso es clave, y el nombre de Divorciado viene del formato de la presentación: una taza de espresso, uno o dos caballitos con la correspondiente porción de Licor 43 y un vaso Old Fashioned con hielos, donde se ejecuta la mezcla final.  

Shakeado

Al pasar por un shaker, el carajillo cambia de identidad y se hace más amigable: el proceso de agitado oxigena el trago e integra todos los elementos del exótico Licor 43 con el café, lo que reduce la sensación etílica del trago, a la vez que genera una espuma altamente aromática, suave y cremosa. 

En ambos casos la mezcla debe dejarse reposar. El carajillo se disfruta lento, sin prisa. Por eso es la bebida perfecta para la sobremesa, ideal para despertar nuevas conversaciones o prolongar las que ya existen. La única pregunta es, ¿cómo quieres tu carajillo? ¿Divorciado o shakeadito?

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2 comments

  • Carolina Ramos Vázquez dice:

    Café con piquete, súper que lo pongan de moda, me encanta como sea!!!
    También el té de hojas con piquete, aquí en México, hasta hay una canción con Pedro Infante.

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